El cuerpo humano es un microcosmos cuya anatomía obedece a las mismas leyes que regulan la armonía del Corpus Mundi. Pero en el latir de sus órganos internos, en su fisiología, reside el “espíritu vital”, o “alma viviente” (jivâtma), un rayo de luz emanado directamente de Atmâ, el Espíritu universal. Agradecemos al autor de este Cuaderno, el chileno Jonathan Jofré, que haya tenido la deferencia de enviarnos este texto que forma parte de un libro de próxima aparición titulado "Tratado de Medicina Esotérica".

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